¿Cómo calculamos el ahorro energético derivado del cambio de hábitos?

En Som Energia nos preocupa la eficiencia energética y por eso promovemos cambios de hábitos, realizamos análisis periódicos sobre los usos de energía en el hogar e incorporamos esta información a los informes de Infoenergia.

Consideramos que la eficiencia energética de un hogar ha mejorado cuando su uso energético es menor respecto a períodos anteriores. Pero para poder identificar si realmente esta disminución en el uso de la energía ha sido debido a un cambio de hábitos domésticos, debemos discriminar otros factores que también afectan al uso de energía, como pueden ser el clima y los períodos fuera de casa (por ejemplo para viajes).

Es decir, si durante una semana de invierno no ha hecho frío y habéis utilizado menos energía para calentaros, no consideramos que habéis ahorrado por un cambio de hábitos, porque en realidad vuestro comportamiento no ha cambiado respecto al invierno anterior, lo que ha cambiado ha sido el clima. Este ahorro de energía, por lo tanto, no cuenta como ahorro por cambio de hábitos.

Pasa lo mismo si durante el verano ha hecho menos calor y habéis utilizado menos los aparatos de aire acondicionado. Esta reducción del gasto energético no la consideramos ahorro derivado de un cambio de hábitos.

Los cambios de hábitos domésticos pueden ser, por ejemplo, reducir la temperatura de la calefacción (y abrigarnos más), hacer un uso más eficiente de la cocina, aprovechar más la luz natural, en verano programar el aire acondicionado a una temperatura que no sea muy fresca, apagar los aparatos en lugar de dejarlos en modo stand-by, etc.

Para calcular el ahorro energético de una vivienda derivado del cambio de hábitos hemos comparado el uso de energía del punto de suministro durante un año, por ejemplo 2018, respecto al año anterior, 2017, buscando las diferencias y discriminando el clima y los períodos fuera de casa, de tal manera que no afecten a esta comparación.

Clima:

Así pues, con los datos diarios de uso de energía de 2017 de cada contrato, más los datos diarios de temperatura del 2017 de la zona donde está situada la vivienda, hemos hecho un modelo de uso de energía por cada contrato que prevé el uso de energía diario teórico en el hogar en 2018, teniendo en cuenta el clima que ha hecho en la zona. Es decir, el modelo predice el uso energético de 2018 en función del clima que ha habido este 2018. Estos datos los hemos comparado, después, con el uso real de energía en 2018. 

Consideramos que la diferencia entre la predicción teórica que hace el modelo y la realidad del uso de energía durante el 2018 es debida a un cambio en el comportamiento de las personas que viven en el hogar.

Días fuera de casa:

En caso de haber pasado más períodos fuera de casa que en el año anterior (por viajes, por ejemplo) aunque son días sin uso de energía o sólo con uso permanente, tampoco lo consideramos un ahorro por cambio de hábitos. No hacer uso de energía por estar fuera de casa no nos hace ser más eficientes.

Así pues, las ausencias en el hogar durante el 2018 (días sin uso de energía o sólo uso permanente), aunque comportan ahorro energético, no las contabilizamos en el ahorro por cambio de hábitos ni como mejora en eficiencia energética.

Hay otros factores que no hemos podido tener en cuenta en nuestros cálculos: si a la vivienda viven más o menos personas, si han estado más horas fuera de casa (por ejemplo, por jornadas laborales más extensas), si se cambió el gas por electricidad (que hace que se utilice más energía eléctrica), si se han instalado placas solares... Actualmente no disponemos de esta información, pero a medida que podamos incorporarla (estamos trabajando para habilitar la opción en la Oficina Virtual) el cálculo de la mejora en eficiencia energética por cambio de hábitos será más preciso.

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